Laura Wittner & Dylan Thomas

Cómo hacer cosas con palabras
El zeide Aarón, en sus últimos años,
me compró el María Moliner,
el Simon & Schuster’s y el Garzanti,
y en el cauce ídish del porteño
con un beso y un abrazo, sentenció:
“No te entregues tan fácil”.
Do not go gently. Rabia y risa, y después,
cartas vía aérea con su letra trabajosa.
Y a la vuelta, almuerzos sencillitos
en el silencio austero de su departamento.
Se murió, claro. Yo ahora hago buen uso
de las palabras que se ocupó de conseguirme.
El zeide Leo, a mis ojos,
vivió entre pajaritos enjaulados
y máquinas de coser.
No me habló: pero puso mi nombre
en hilo rojo de bordar, en gran cursiva
en una bolsa de tela azul marino
que se ocupó de fabricar.
Él se murió; yo seguí usando
la bolsa unos dos años más.
El zeide Leo, entonces, dice Laura.
La bobe Elena: “Tu papá está grave.
Esa verruga es venenosa.
Es un secreto entre nosotras.
No lo fastidies”. ¡Mentira!
Cantó, jugamos,
me mostró qué tiene de importante
la forma en que la luz decide
atravesar cada grupo de hojas
en hileras de árboles,
me convirtió al chocolate de taza
y me mintió.
La Baba Etia. ¿Qué palabras...?
¿Cómo armamos tanta cosa en siete años?
¿En qué tonos y voces?
Cruce fugaz, pero fulminante.
Sólo puedo citar: “No aguanto más.
Nunca voy a salir de este hospital”.
Yo huí por un pasillo blanco
oníricamente interminable.
De Balbuceos en una misma dirección. Ediciones Gog y Magog. 2001.

Laura en el CCEBA
Bonus track
DO NOT GO GENTLE INTO THAT GOOD NIGHT. Dylan Thomas
do not go gentle into that good night,
old age should burn and rave at close of day;
rage, rage against the dying of the light.
though wise men at their end know dark is right,
because their words had forked no lightning they
do not go gentle into that good night.
good men, the last wave by, crying how bright
their frail deeds might have danced in a green bay,
rage, rage against the dying of the light.
wild men who caught and sang the sun in flight,
and learn, too late, they grieved it on its way,
do not go gentle into that good night.
grave men, near death, who see with blinding sight
blind eyes could blaze like meteors and be gay,
rage, rage against the dying of the light.
and you, my father, there on the sad height,
curse, bless me now with your fierce tears, I pray.
do not go gentle into that good night.
rage, rage against the dying of the light.
*
NO ENTRES DÓCILMENTE EN ESA NOCHE QUIETA
No entres dócilmente en esa noche quieta.
La vejez debería delirar y arder cuando se cierra el día;
Rabia, rabia, contra la agonía de la luz.
Aunque los sabios al morir entiendan que la tiniebla es justa,
porque sus palabras no ensartaron relámpagos
no entran dócilmente en esa noche quieta.
Los buenos, que tras la última inquietud lloran por ese brillo
con que sus actos frágiles pudieron danzar en una bahía verde
rabian, rabian contra la agonía de la luz.
Los locos que atraparon y cantaron al sol en su carrera
y aprenden, ya muy tarde, que llenaron de pena su camino
no entran dócilmente en esa noche quieta.
Los solemnes, cercanos a la muerte,
que ven con mirada deslumbrante
cuánto los ojos ciegos pudieron alegrarse
y arder como meteoros
rabian, rabian contra la agonía de la luz.
Y tú mi padre, allí, en tu triste apogeo
maldice, bendice, que yo ahora imploro
con la vehemencia de tus lágrimas.
No entres dócilmente en esa noche quieta.
Rabia, rabia, contra la agonía de la luz.
Trad. Elizabeth Azcona Cranwell, Dylan Thomas, poemas completos. Ediciones Corrregidor, Buenos Aires, 1974


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home